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La debacle del debate




Fauna Política

Monólogos angelopolitanos

Por Rodolfo Herrera Charolet


La presentación en conjunto de los candidatos de partidos nacionales a la presidencia municipal de Puebla, en el llamado “debate” organizado por el Instituto Electoral del Estado, se desarrolló sin pena ni gloria. Las declaraciones anticipadas y triunfalistas de algunos de ellos, denota su falta de madurez política, que gracias a las encuestadoras, ahora sabemos que no serán presidentes de la capital del Estado. Posiblemente un error o un verdadero milagro permitirían al panista Antonio Sánchez Díaz de Rivera, arrebatarle el virtual triunfo a la priísta Blanca Alcalá, que dicho sea de paso, ha resultado ser la mejor candidata que compite en estas elecciones.

La pasarela televisada no despertó el interés de los poblanos. Hecho que he podido corroborar, cuando mi empleada domestica, el carnicero, la tortillera, el albañil o carpintero que viven en mi barrio, no me han comentado nada al respecto. Eso sí, dicen que no pueden votar por Blanca Alcalá, porque viven en otro municipio y no les toca de candidata, pero les gustaría.

Otro comentario que se ha difundido de boca en boca, es el hecho de que Blanca Alcalá, está preparada y será mejor presidenta municipal que los otros en donde más de uno está más preocupado por la estabilidad económica personal que por el electorado. Doña Blanca Le cae bien a la gente, sin que la hubieran tratado un minuto. El poder de su imagen difundida hasta el cansancio, es arrolladora ante la facha del aspirante panista, que cada vez que abre la boca, lo hace para decir tonterías, un pecado que ya sufre penitencia.

Desde luego que ningún candidato a la Presidencia Municipal de Puebla, puede solucionar en tres años el crecimiento vertiginoso de la Angelópolis y los municipios conurbanos, mucho menos, se puede garantizar seguridad total y los “cero” baches de los miles de kilómetros de calles y avenidas. Cada vez que mi llanta cae en un bache, recuerdo la rotura del rin y neumático que hace poco sufriera en el periférico. de paso recuerdo a mis gobernantes y la ineficiencia de las leyes que no han evitado el saqueo de las arcas públicas o el abuso de los constructores.

El debate, si es que lo fue, solo fue en la parte subjetiva, aquella que debió de ser interna en cada candidato, el cuestionamiento personal de conciencia del “ser o no ser”, del decir o no decir, del atacar o quedarse callado, frustrado, abatido o simplemente hacer la tarea, posar para la cámara y olvidar el asunto. Un debate que fue el monologo angelopolitano, el cual, pudo haberse videograbado en forma individual y posteriormente unir las partes, cada una independiente pero formando una colección de buenos deseos.

Después del monólogo angelopolitano, viene el puente de muertos, con él se esfuma toda posibilidad de convencer a la ciudadanía con propuestas que no se dieron a conocer con anterioridad. En esas fechas, ya me imagino a los candidatos merodeando como moscas cerca de los panteones. Regalando gorritas, cubetas, flores o dando asistencia gratuita. Espero por el bien de ellos, lo hagan con inteligencia, con aquel sentido común que resulta ser el más ausente de los sentidos.

Cuando el día lunes 5 de noviembre la prensa de cuenta de las “talentosas” estrategias de los candidatos en el puente de muertos, al siguiente lunes se publicará el nombre de la mayoría de los presidentes municipales y diputados locales que reemplazarán a los que actualmente fueron noticia por tres años. Quedando entre estos “lunes” una semana igualmente muerta para hacer campaña legal, por si acaso, puede aflorar la guerra sucia, como última alternativa de algún candidato mediocre (espero que esto no suceda).

Entre la semana del monólogo y el puente de muertos, les queda la morralla de los días de campaña, los pequeños ajustes, las porras de cierre, refrendar la promesa de “venceremos y cumpliremos” y de paso poner el “resto”, el “pilón” o de plano hacer cuentas para un retiro digno. Ya me estoy imaginando a algún candidato perdedor (habrá seis) diciendo que a “Chuchita le robaron su voto” o que “perdieron por las pugnas internas de su partido” y más de uno que fue injusta la contienda porque no “les dieron dinero” y desde luego esperaban saldar sus cuentas personales con las prerrogativas partidistas (esto último no lo dirán, pero alguno seguramente que lo pensó y por eso participó).

Por lo pronto, pasado el monólogo angelopolitano y esperando el puente de muertos para tomar el sol en algún lugar sin estos tremendos fríos, lo mejor para los poblanos, está por venir, acaban las campañas y tendremos en 1998 un largo año sin ellas. Merecidas vacaciones para nuestros sufridos ciudadanos.

¿O no lo cree usted?


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